En su discurso del 6 de agosto, el presidente Evo Morales indicaba que a mayo de 2016 el crecimiento rondaría el 4,3% con lo cual se puso en vilo el segundo aguinaldo puesto que es muy difícil que al mes de junio 2016 (que es el periodo de mediación de dicho beneficio) se llegue al 4,5%, por lo demás para toda la gestión 2016 se espera que la economía haya crecido en 4,9%, perspectiva optimista y de hecho muy compleja de alcanzar.

Debido a los problemas climáticos que han generado la reducción de la producción en varios miles de toneladas, el cierre de empresas que solo en Cochabamba reportan más de 4.500 en el presente año, la reducción de las exportaciones que se espera una caída a la mitad de hace dos años, etc. Son aspectos que dan luces hacia un crecimiento en toda la gestión entre un 4,3 y 4,5%.

De acuerdo con la Cepal, las perspectivas para Bolivia en el próximo quinquenio prevén un PIB del 4%. Este crecimiento es menor al registrado entre los años 2000 a 2014 y algo superior al registrado en el periodo 1990 a 1999.

Simular situación se espera para todos los países de América Latina e donde la tasa de crecimiento esperada hasta 2019, se estima que sea inferior a la registrada entre los años 2000 y 2014.

En temas de inflación en Bolivia, hasta el mes de julio 2016 se registró una inflación del 2,3% y acumulada a 12 meses del 3,56%. La autoridad del sector espera que para este 2016 se registre una inflación que ronde el 5% y como va la tendencia resulta lógica la predicción, aunque no hay que descuidar que sería casi un 70% superior a la registrada en 2015.

Un punto a remarcar con respecto a las perspectivas inflacionarias para los próximos años, es que está claro que los fenómenos naturales y los problemas de los sectores productivos pueden hacer presión en los precios; sin embargo, el cambio de metodología de medición del IPC que implemente e INE desde el 2017 cambiaré las métricas correspondientes a las ponderaciones por lo que mencionar cualquier cifra sería sujeta a cambios.

Otro punto a tomar en cuenta es que la política salarial de orientación social está ya dando sus frutos negativos, empresas que se cierran porque la carga laboral es demasiada, confirma que en el largo plazo, lo que prima es la eficiencia; el desempleo ya es reconocido y visto con preocupación por las autoridades de Gobierno.

Carlos Hugo Barbery

Analista Económico