El crecimiento económico es el aumento del valor de los bienes y servicios finales producidos por una economía, un país o una región, en un determinado periodo que generalmente es un año. Cada vez más la teoría económica, los gobiernos, los académicos y el público en general prestan mayor relevancia a esta variable, como condición fundamental para lograr un mayor desarrollo y bienestar social.

El panorama internacional no es nada alentador. A escala global, el crecimiento económico fue del 3,1% en 2015 y se estima una tasa menor para este año (2,4%), que refleja la lenta recuperación de las economías desarrolladas, la incertidumbre de los mercados financieros, el sobreendeudamiento europeo y la relentización del desarrollo de los países del bloque asiático.

En América Latina se decreció un -0,3% en 2015, situación que según los pronósticos se mantendrá este año, lo cual se explica por la fuerte contracción de las exportaciones vía precios de las materias primas, las crisis que viven Brasil, Argentina y Venezuela, y la falta de mayor inversión extranjera.

Elevar los niveles de crecimiento económico promedio del país en los últimos 10 años, de un 3,3% a un 5% y estar entre los países de mayor crecimiento en la región con un 4,8% al cierre de 2015, es un importante logro para satisfacción de todos los bolivianos, pero no es una condición suficiente para asegurar u mayor bienestar social.

La gestión e inversión pública, el dinamismo del sector privado, la productividad del trabajo, la inteligencia colectiva, el estilo de los liderazgos, la calidad institucional y la eficacia del marco normativo son elementos clave que tienen una fuerte correlación con el crecimiento económico en cualquier país.

En esta perspectiva, me permito realizar las siguientes recomendaciones: a) llevar adelante una reingeniería administrativa en las entidades públicas para simplificar los trámites, disminuir costos, agilizar los procesos, mejorar la calidad de los servicios y ejecutar el 100% de la inversión programada; b) democratizar el Presupuesto General del Estado, agilizar el nuevo pacto fiscal e invertir recursos del estado en empresas que demuestren su factibilidad económica y financiera; c) disminuir la presión tributaria sobre un reducido porcentaje de empresas formales, incentivar la formalización de la economía y actualizar las políticas laborales. d) Mayor diversificación productiva mediante nuevos programas de fomento y apoyo a los sectores productivos, industriales y exportadores; e) mitigar riesgos de deterioro de la industria nacional frente a la invasión de productos importados y conseguir más y nuevos mercados en el exterior; f) nuevos incentivos para atraer inversión extrajera en sectores productivos no tradicionales e intensivos en mano de obras; g) destinar mayores presupuestos en las entidades eduactivas en investigación y desarrollo y elevar los niveles de formación técnica y profesional; h) promover los polos de desarrollo mediante la creación de zonas económicas especiales de desarrollo en regiones estratégicas del país.

Juan Carlos Rau Flores

Presidente del Colegio Nacional de Economistas de Bolivia “CONEB”