John Maynard Keynes

John Maynard Keynes

Economista británico.  Rechazó e patrón oro.  Renovó la teoría monetaria.  Postulo el intervencionismo para combatir el desempleo y la regresión económica.  Participo en la conferencia de Bretón Woods.  Sus teorías se encuentran recogidas en sus obras principales:  Un tratado de la reforma monetaria, Tratado del dinero, Teoría general sobre el empleo, el interés y el dinero.

John Maynard Keynes nació en la ciudad de Cambridge, en una familia acomodada de reputado nivel cultural. Sus padres eran John Neville Keynes, profesor de economía y filosofía en la Universidad de Cambridge y Florence Ada Brown, una de las primeras mujeres que logró estudiar en las universidades británicas, autora y precursora de la asistencia social que llegó a ser alcaldesa de Cambridge en 1932.2 Su hermana Margaret (1885–1974) contrajo matrimonio con el ganador del premio Nobel en fisiología Archibald Hill y su hermano menor Geoffrey Keynes (1887–1982) fue cirujano y gran bibliófilo.

El comienzo de su carrera

En 1906 fue nombrado funcionario público del Home Civil Service. Fue destinado a la Indian Office, donde acumuló un profundo conocimiento del sistema financiero indio. Producto de su estancia en este departamento escribió en 1913 Moneda y finanzas en la India. Después de considerar decepcionante su trabajo en esta oficina, en junio de 1908 renunció a su puesto para trabajar en la Universidad de Cambridge en teoría de probabilidades. En 1909 consiguió una plaza de profesor en la cátedra de Pigou de esta universidad. En 1911 fue nombrado editor de la revista económica Economics Journal y durante los años 1913-14 fue miembro de la Royal Commission on Indian Finance and Currency.

En 1916 comenzó a trabajar como consejero del Ministerio de Hacienda británico (HM Treasury). Entre sus responsabilidades se encontraba el diseño de los contratos crediticios entre el Reino Unido y sus aliados continentales durante la guerra, y los sistemas de adquisiciones exteriores. En 1919, tras finalizar la primera guerra mundial, formó parte de la delegación británica en la Conferencia de Paz de París, puesto del que dimitió ese mismo año por estar disconforme con el régimen abusivo de indemnizaciones y reparaciones que se imponían a Alemania. Sobre este tema escribió, en 1919, el libro Las consecuencias económicas de la paz, en el que anunciaba las implicaciones y consecuencias de las condiciones económicas impuestas a Alemania en el Tratado de Versalles.

El periodo de entreguerras

En 1919, regresó a la Universidad de Cambridge, pero compartía su tiempo entre sus estancias en el domicilio familiar de la calle Harvey en Cambridge y el 46 de Gordon Square en Londres, ciudad donde ejercía un intenso conjunto de actividades. Fue miembro de varios consejos de administración de empresas financieras y aseguradoras, dirigía el semanario Nation and Athenaeum y Economic Journal y participaba en el Consejo asesor económico del primer ministro británico. Keynes también fue un inversor de éxito, logrando hacerse con una gran fortuna (después de afianzarse como economista, ya que en su juventud sufrió grandes pérdidas que debieron ser cubiertas por su padre). Durante el Crack del 29 casi queda en bancarrota, pero pudo recuperarse en poco tiempo. Se le considera un gran bibliófilo, en especial por lo que respecta a las ediciones originales de las obras de Isaac Newton. Estaba interesado en la literatura en general y el drama en particular. Se constituyó en empresario del Teatro de Artes de Cambridge, labor en la que puso gran entusiasmo (cierto día que el portero estaba ausente se le pudo ver a él mismo cortando las entradas en el hall). Gracias a esto, la institución se convirtió durante un tiempo en el más importante escenario británico fuera de Londres. En 1925 contrajo matrimonio con la bailarina rusa Lidia Lopokova.8

Bertrand Russell dijo de Keynes: «Es la mente más aguda y más clara que jamás conocí. Cuando discutía con él, sentía que mi vida pendía de un hilo y raramente terminaba sintiéndome algo muy diferente a un estúpido». Otro conocido comentario que Keynes hizo a su mujer fue que había «encontrado a Dios en el tren de las 5:15» cuando recibía a Ludwig Wittgenstein, el protegido de Russell, para su estancia en Cambridge.

Muerte

Keynes murió de un infarto. Sus problemas cardíacos se agravaron por la presión de su trabajo en los problemas financieros internacionales de la posguerra. El hermano de Keynes, Sir Geoffrey Keynes (1887-1982), fue un distinguido cirujano, profesor universitario y bibliófilo. Sus sobrinos fueron el fisiólogo Richard Keynes (1919-2010) y Quentin Keynes (1921-2003), aventurero y bibliófilo.

Carrera

El número 46 de Gordon Square, en Londres, fue la residencia de Keynes en esta ciudad entre 1916 y 1946.

Tratado sobre la reforma monetaria

Atacó las políticas deflacionarias de los años 20 en un Tratado sobre la reforma monetaria de 1923, una incisiva argumentación sobre por qué los países deberían apuntar a la estabilidad de los precios domésticos al tiempo de proponer el uso de tipos de cambio flexibles. En el Tratado sobre el dinero de 1930 (en dos volúmenes) expone su teoría de tipo Wickselliana sobre ciclo de crédito.

Teoría general del empleo, el interés y el dinero

Su obra central, la Teoría general del empleo, el interés y el dinero, desafió el paradigma económico dominante cuando se publicó en 1936. En este libro, Keynes presenta una teoría basada en la noción de demanda agregada para explicar la variación general de actividad económica, tales como las observadas durante la Gran Depresión de los años 30. Según su teoría, el ingreso total de la sociedad está definido por la suma del consumo y la inversión; y en una situación de desempleo y capacidad productiva no utilizada, «solamente» pueden aumentarse el empleo y el ingreso total incrementando primero los gastos, sea en consumo o en inversión.

La cantidad total de ahorro en la sociedad es determinada por el ingreso total y, por tanto, la economía podría alcanzar un incremento del ahorro total, aun si las tasas de interés se bajaran para estimular los gastos en inversión. El libro abogaba por políticas económicas activas por parte del gobierno para estimular la demanda en tiempos de elevado desempleo, por ejemplo a través de gastos en obras públicas. El libro se considera a menudo como el fundador de la macroeconomía moderna. Los historiadores concuerdan en que Keynes influyó en el New Deal del presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt, pero discuten aún sobre el grado de dicha influencia. Una política de gasto deficitario como la emprendida en el New Deal comenzó ya en 1938, que había sido llamada pump priming, aprobada por el presidente Herbert Hoover. Pocos economistas renombrados en los EE. UU. Comulgaron con las ideas de Keynes durante los años 30. Con el tiempo, sin embargo, sus ideas fueron más ampliamente aceptadas.

Joseph Alois Schumpeter

Joseph Alois Schumpeter

Economista y sociólogo austriaco.  Reviso las teorías marxistas y la doctrina de los ciclos económicos.  Preconizó la desaparición progresiva  del capitalismo inducida por el mismo progreso que genera. Principales obras: Ciclos económicos; capitalismo, socialismo y democracia; historia del análisis económico.

Schumpeter nació en 1883 en Trest (Moravia, en la actualidad perteneciente a la República Checa) y estudió en la Universidad de Viena. Fue pupilo de Friedrich von Wieser. Enseñó Economía durante años en las universidades de Viena, Czernowitz (actual Chernovtsi, Ucrania), Graz y Bonn a partir de 1909. Se radicó en Estados Unidos en 1932. Allí fue profesor de la Universidad de Harvard desde 1932 hasta su fallecimiento en 1950.

Su principal aporte es la concepción cíclica e irregular del desarrollo capitalista, elaborada en 1911 en su Theorie der wirtschaftlichen Entwicklung (‘Teoría del desarrollo económico’) mientras daba clases en Czernowitz (actual Chernivtsi, en Ucrania). En ella recoge su teoría del «espíritu emprendedor» (Unternehmergeist), propio de los emprendedores, que crean innovaciones técnicas y financieras en un medio competitivo en el que deben asumir continuos riesgos y recibir beneficios que no siempre se mantienen en el tiempo. Todos estos elementos intervienen en el crecimiento económico irregular.

Después de ser Ministro de Economía de Austria tras la Primera Guerra Mundial, cesado, y de dirigir el Banco Biederman, pasó a ocupar varias cátedras universitarias, entre las que está Harvard. En este último período de docencia completó tres libros más: Business Cycles (1939), Capitalism, Socialism and Democracy (1942) y su History of Economic Analysis (publicado de manera póstuma en 1954). En los dos primeros se centró en su teoría del «espíritu emprendedor», desarrollándola en un ámbito más global e integrándola en una teoría cíclica de los negocios, y en la evolución socio-económica del capitalismo contemporáneo.

Se casó tres veces. Su primera esposa fue Gladys Ricarde Seaver, una inglesa casi 12 años mayor que él (casado 1907, separados 1913, divorciado 1925). El padrino de su boda fue su amigo y jurista austriaco Hans Kelsen. Su segunda era Anna Reisinger, veinte años más joven que él y la hija de la portera de la vivienda en la que creció. Se casaron en 1925, pero un año después de su matrimonio, ella murió en el parto. La pérdida de su esposa y su hijo recién nacido se produjo sólo semanas después de que la madre de Schumpeter había muerto. En 1937, Schumpeter se casó con la historiadora de la economía estadounidense Elizabeth Boody, quien le ayudó a popularizar su obra y editó lo que se convirtió en su obra magna, la publicada póstumamente Historia del Análisis Económico.

Murió en su casa de Taconic, Connecticut, a la edad de 66, la noche del 7 de enero de 1950.

 

Thomas Robert Malthus

Thomas Robert Malthus

Economista Británico.  Uno de los fundadores de la Escuela Clásica.  En su ensayo sobre el principio de la población llamó la atención sobre el desequilibrio entre el crecimiento de la población (en progresión geométrica) y el de los recursos en (progresión aritmética). Su principio de la demanda efectiva  se anticipo a los trabajos de Keynes.

Nacido en Surrey el 13 de febrero de 1766, su principal estudio fue el Ensayo sobre el principio de la población (1798), en el que afirmaba que la población tiende a crecer en progresión geométrica, mientras que los alimentos sólo aumentan en progresión aritmética, por lo que la población se encuentra siempre limitada por los medios de subsistencia. Malthus fue educado según los principios pedagógicos de Jean-Jacques Rousseau, de quien su padre era íntimo amigo. Completó sus estudios en el Jesus College de Cambridge. Después de graduarse en filosofía y teología, fue ordenado pastor anglicano y estuvo durante un tiempo al frente de la parroquia de Albury. En 1793 fue designado miembro del equipo de dirección del Jesus College, puesto al que tuvo que renunciar en 1804 al contraer matrimonio. Por esas mismas fechas, la Compañía de las Indias Orientales fundó Haileybury, una nueva institución universitaria destinada a formar a los funcionarios que después servirían a Inglaterra en destinos de ultramar; allí ejerció Malthus como profesor de economía desde 1805 hasta su muerte.

El pensamiento teórico que aparece en la primera edición anónima de Ensayo sobre el principio de la población hay que ubicarlo en al menos cuatro coordenadas en las que Malthus se encontraba

Representante de la economía clásica, amigo de David Ricardo con quien polemiza, influenciado por Jean Charles Léonard de Sismondi.

Refutación de la Ilustración y su idea de progreso, rechazo de la idea de perfectibilidad del hombre, puesta en cuestión, para el propio Malthus, por la locura de la Revolución francesa y, por tanto, refutación del optimismo de pensadores del siglo XVIII como William Godwin (Enquiry Concerning Political Justice), Nicolás de Condorcet (l’Esquisse d’un tableau historique des progrès d l’esprit humain) y Jean-Jacques Rousseau, quienes creían en la evolución futura de la razón, de la ciencia, de la técnica y de la capacidad ilimitada de mejora de la sociedad, compuesta por hombres buenos y libres unidos bajo con contrato social.7

Imposición divina de la virtud que imposibilita cualquier cambio de la naturaleza humana, y que Malthus observaba en el peligro del crecimiento de la población opuesto al progreso sin fin hacia una sociedad utópica por las limitaciones productivas de la tierra. Para Malthus El poder de la población es indefinidamente más grande que el poder de la tierra para garantizar la subsistencia del hombre.8 9

Inglaterra a finales del siglo XVIII que presentaba un sombrío cuadro: gran crecimiento demográfico (Gregory King da una cifra de 5 millones en 1700 y de 9,2 millones en 1801) causado, entre otras razones, por la revolución industrial, junto a problemas en la producción de alimentos, motivados por los vallados de los open fields, la subida de precios y la existencia de las leyes de pobres inglesas que, para Malthus y otros, promovía la procreación irresponsable.

Influencia del Malthusianismo

Malthus fue muy influyente en el pensamiento económico, político, social y científico. Malthus sigue siendo un escritor de gran importancia y controversia.

Influyó, a través de la novelista Harriet Martineau, en los biólogos evolucionistas, en particular en Charles Darwin y Alfred Russel Wallace, para quienes el malthusianismo era una especie de trampolín intelectual a la idea de selección natural y a la teoría de la evolución.

Malthus Economista

Malthus defendía la estabilidad a largo plazo de la economía por encima del corto plazo. Criticó las leyes de pobres inglesas, apoyó –contrariamente a las posiciones de la economía clásica y en círculos cerrados– las proteccionistas Leyes del Maíz, que introdujeron un sistema de impuestos sobre las importaciones de trigo británico, ya que pensaba que estas medidas fomentarían la producción interna, y así promover los beneficios a largo plazo.

La teoría de la población de Malthus ha contribuido a que la Economía sea conocida también como la ciencia lúgubre, nombre que le dio Thomas Carlyle.24

Malthus también realizó importantes aportes a la teoría del valor y su medida, así como a la teoría de las crisis y el subconsumo.

Una de las ideas que preocupaba a Malthus era lo que él llamaba el “atascamiento general”; guardando la distancia en el tiempo, tanto en el pasado, como hoy en día, muchas empresas producen bienes que él llamaba “esenciales”, como los alimentos, y los “no esenciales”, como son los artículos de lujo, deseados por las personas. Son muchas las empresas que han ido a la quiebra por producir grandes cantidades de bienes, que luego la gente no compra, ya sea porque no están interesados en ellos, porque no son motivadores, porque no los conocen o porque aparecen otros más innovadores y muchas veces más baratos.

Karl Marx

Karl Marx

Karl Marx, conocido también en castellano como Carlos Marx (Tréveris, Reino de Prusia, 5 de mayo de 1818Londres,Reino Unido, 14 de marzo de 1883), fue un filósofo, intelectual y militante comunista alemán de origen judío. En su vasta e influyente obra, abarca diferentes campos del pensamiento en la filosofía, la historia, la ciencia política, la sociología y la economía; aunque no limitó su trabajo solamente a la investigación, pues además incursionó en la práctica del periodismo y la política, proponiendo siempre en su pensamiento una unión entre teoría y práctica. Junto a Friedrich Engels, es el padre del socialismo científico, del comunismo moderno, del marxismo y del materialismo histórico. Sus escritos más conocidos son el Manifiesto del Partido Comunista (en coautoría con Engels) y El Capital.

Marx es normalmente citado, junto a Émile Durkheim y a Max Weber, como uno de los tres principales arquitectos de la ciencia social moderna, y ha sido descrito como una de las figuras más influyentes en la historia de la humanidad, en 1999 una encuesta de la BBC fue votado como el «mayor pensador del Milenio» por personas de todo el mundo.

Nacido en una familia de clase media acomodada en Tréveris, Reino de Prusia, fue a estudiar en la Universidad de Bonn y en la Universidad Humboldt de Berlín, donde se interesó en las ideas filosóficas de los jóvenes hegelianos. En 1836, se comprometió con Jenny von Westphalen, casándose con ella en 1843. Tras la finalización de sus estudios, escribió para un diario radical, la Gaceta Renana (Rheinische Zeitung), donde comenzó a utilizar conceptos hegelianos de la dialéctica para influir en sus ideas sobre el socialismo. Se trasladó a París en 1843 y comenzó a colaborar con otros periódicos radicales, como los Anales Franco-Alemanes (Deutsch-französische Jahrbücher) y Vorwärts!, así como una serie de libros, algunos de ellos coescritos con Engels. Fue exiliado a Bruselas en Bélgica en 1845, donde se convirtió en una figura importante de la Liga de los Comunistas, antes de regresar a Colonia, donde fundó su propio periódico, la Nueva Gaceta Renana (Neue Rheinische Zeitung). Se exilió una vez más, en 1849 se trasladó a Londres junto con su esposa Jenny y sus hijos. En Londres, la familia se redujo a la pobreza, pero Marx siguió escribiendo y formulando sus teorías sobre la naturaleza de la sociedad y cómo creía que podría mejorarse, así como una campaña por el socialismo y convirtiéndose en una figura destacada de la Primera Internacional.

Las teorías de Marx sobre la sociedad, la economía y la política, que se conocen colectivamente como el marxismo, sostienen que todas las sociedades avanzan a través de la dialéctica de la lucha de clases. Fue muy crítico de la forma socioeconómica vigente de la sociedad, el capitalismo, al que llamó la «dictadura de la burguesía», afirmando que se llevaba a cabo por las acaudaladas clases dueñas de los medios de producción, para su propio beneficio. Y teorizó que, como los anteriores sistemas socioeconómicos, inevitablemente se producirían tensiones internas, producidas por las leyes dialécticas, que lo llevarían a su reemplazo por un nuevo sistema a cargo de una nueva clase social, el proletariado. Sostuvo que la sociedad bajo el socialismo, sería regida por la clase obrera en lo que llamó la «dictadura del proletariado«, el «Estado obrero» o «democracia obrera». Creía que el socialismo sería, a su vez, finalmente reemplazado por una sociedad sin Estado y sin clases llamada comunismo puro. Junto con la creencia en la inevitabilidad del socialismo y del comunismo, Marx luchó activamente para la aplicación del primero (el socialismo), argumentando que los teóricos sociales y las personas desfavorecidas debían realizar una acción revolucionaria organizada para derrocar el capitalismo y lograr un cambio socioeconómico.

Aunque Marx se mantuvo como una figura relativamente desconocida durante su vida, sus ideas y la ideología del marxismo comenzaron a ejercer una gran influencia sobre los movimientos socialistas poco después de su muerte. Lenin fue el primer teórico-práctico que intentó desarrollar el pensamiento de Marx en la práctica. Los llamados gobiernos revolucionarios socialistas, tomaron el poder en una variedad de países a lo largo del siglo XX, llevando a la formación de Estados como la Unión Soviética en 1922 y la República Popular China en 1949, con diversas variantes teóricas desarrolladas, tales como el leninismo y el maoísmo.

 

David Ricardo

David Ricardo

Economista Británico.  Fue agente de bolsa y miembro del parlamento.  Abandono las ciencias físicas por la economía política.  La llamada escuela clásica le debe el desarrollo de sus aportaciones fundamentales (teoría del valor, de los precios y de la distribución).

David Ricardo era el tercero de diecisiete hijos de una familia judía sefardí que emigró de Países Bajos a Inglaterra antes de su nacimiento. Empezó a trabajar a los catorce años en la Bolsa de Londres como empleado de su padre. En 1793 se casó fuera de la fe judía y las relaciones con su familia se volvieron más tirantes, por lo que Ricardo decidió establecerse por su cuenta. Se especializó en la negociación de valores públicos, prosperó bastante deprisa y para 1815 había amasado una fortuna considerable. Después de haber adquirido su fortuna en la Bolsa de Londres, se convirtió en terrateniente. En 1819 fue elegido miembro del Parlamento; retuvo el cargo hasta su muerte. En la Cámara de los Comunes sus opiniones gozaban de autoridad, y se ha dicho de él que fue el primero en educar a la Cámara en el análisis económico. Se retiró de los negocios lo que le permitió dedicarse a trabajos intelectuales desde muy joven. Su interés por los problemas de la teoría económica se desarrolló hacia la mitad de su vida. Su primer contacto con el tema parece datar de 1799, cuando leyó a Adam Smith. En 1809 aparecieron publicadas sus primeras opiniones sobre economía en forma de cartas a la prensa firmadas por «R» en relación con la devaluación de la moneda.

Su obra más importante, labor por la que sería reconocido como uno de los economistas más importantes de la época, Principios de economía política y tributación, apareció en 1817, y constituye la exposición más madura y precisa de la economía clásica; en el prefacio afirma que «el principal problema de la economía política es determinar las leyes que regulan la distribución». Con ese fin desarrolló una teoría del valor-trabajo. La teoría del valor-trabajo en la economía política clásica, la teoría del valor y una teoría de la distribución. Escribió también gran número de ensayos, cartas y notas que contienen aportaciones de importancia. Sin embargo, sus escritos resultan tan condensados y complejos que muchos lectores encuentran mejor expuestas sus ideas en los trabajos de Juan-Bautista Say, Thomas Malthus y John Ramsay McCulloch.

Este economista, cuya labor es particularmente importante por el lugar destacado en que colocó al problema del valor, especialmente al poner de manifiesto con claridad que los problemas de la distribución dependen de la teoría del valor, según la cual el precio o valor de los bienes depende de los costos de producción; defendió la libre circulación de los productos agrícolas y enunció la Ley de hierro de los sueldos, según la cual «el salario siempre tenderá a reducirse a lo estrictamente necesario permitiendo al asalariado solamente subsistir y reproducirse». De acuerdo a esta idea, si el salario sube más de lo estrictamente necesario, la población aumentará y al haber mayor oferta de trabajo, los salarios bajarán. Por el contrario si los salarios son inferiores a lo estrictamente necesario la población disminuirá, provocando con ello una escasez de mano de obra y por consiguiente un aumento en los salarios. Esta teoría influyó en Marx para afirmar que el obrero nunca disfrutaría de los beneficios del capitalismo.

PENSAMIENTOS ECONÓMICOS

Dedicó una atención especial a la teoría del valor. Consideró que el valor de cambio de las mercancías, venía determinado por la cantidad de trabajo necesaria para su producción, que Adam Smith lo consideró exacto en las sociedades primitivas, pero no en aquellas en donde la producción de los bienes requería a su vez capital y trabajo. Con respecto al valor del trabajo (salario), Ricardo consideró igualmente que vendría por el número de horas destinadas a la producción de los bienes de subsistencia, que permitiera mantener al trabajador y a su familia. El salario determinado por el mercado a través de la oferta y demanda de trabajo podía coincidir, o no, con este salario natural, pero oscilaría siempre alrededor de él. De tal forma que si ambos salarios no coinciden, se producirán movimientos de crecimiento o descenso de la población, según que el salario de mercado sea superior o inferior al natural, manteniéndose por tanto entre ellos una tendencia de equilibrio.

Teoría de la renta diferencial

Ricardo dedicó también gran atención al tema de la renta de la tierra. En esa época en Inglaterra, los propietarios no explotaban directamente sus tierras, en la mayoría de las ocasiones sino que las arrendaban.

La tesis que mantiene es que la renta de la tierra es debida a la diferente fertilidad de la misma y a la ley de los rendimientos decrecientes. Según Ricardo cuando la población es baja con respecto a las tierras disponibles, solo serán cultivadas las mejores, no existiendo por tanto renta, ya que nadie estaría dispuesto a pagarla mientras existan otras igualmente buenas y no ocupadas. Lo mismo sucedería de no existir la ley de los rendimientos decrecientes, ya que si al aplicar mayor cantidad de trabajo y capital a una misma tierra, se obtiene de ella rendimientos proporcionales, solo se cultivarían las más fértiles y por lo tanto no habría renta.

Comercio internacional

Artículo principal: Ventaja comparativa. Entre sus aportaciones destaca especialmente la teoría de la ventaja comparativa, que defiende las ventajas del comercio internacional y, en esencia, es una ampliación de la división del trabajo propuesta por Adam Smith y opuesta a las teorías proteccionistas (que defendían la producción del propio país y evitaban el comercio con el exterior).

En su libro Principles of Political Economy de 1817, David Ricardo propuso que un país debe especializarse en aquellos bienes y servicios que pueda producir de manera más eficiente y adquirir de otros países aquellos que produzca de manera menos eficiente, incluso cuando, en ocasiones, esto represente adquirir bienes extranjeros cuya producción final puede ser más eficiente. De esta manera, la teoría de David Ricardo hace énfasis en la productividad de los países.

Tanto la teoría de la ventaja absoluta con la de la ventaja comparativa simplifican en sus modelos el comportamiento de la economía mucho más allá del ceteris paribus ordinario, en donde se estudia una variable y se dejan estáticas las demás. Aquí se están omitiendo factores como los que se mencionaron en el apartado anterior, por ejemplo: qué pasa cuando más de un país son los más eficientes en la producción u obtención de un bien en dos regiones distintas del mundo. Es sin embargo un gran acierto definir la ventaja de los países en la productividad. Sin embargo cabe destacar que un país puede volverse más productivo en la obtención de cierto artículo gracias a aspectos como el desarrollo tecnológico.

Jean Baptiste Say

Jean Baptiste Say

Economista Francés. Divulgo la teoría de Adam Smith y fué uno de los precursores del marginalismo. Formulo la Ley de los mercados o ley de Say ( la oferta crea la demanda; y ambas determinan el valor de cambio).

Revolución Francesa

En este periodo, el joven Say, ferviente republicano, se une a los Girondinos, y adopta las ideas de Mirabeau, con el que trabaja para El Correo de Provenza. En 1792 participó como voluntario en la campaña de Champagne; y en 1793 asumió, de conformidad con la moda revolucionaria, el «prenombre» de Atticus, y se convirtió en secretario de Étienne Clavière (su antiguo jefe en la casa de seguros), entonces Ministro de Finanzas. En el desempeño de su trabajo lee por primera vez en inglés La Riqueza de las Naciones, obra publicada por Adam Smith en 1776.

Industrial bajo el Imperio Napoleónico

En 1803 publicó su obra más famosa, el Traité d’économie politique. El trabajo no es bien recibido por Napoleón Bonaparte, quien le pidió que reescribiese partes de la obra para resaltar la economía de guerra basada en el proteccionismo y la regulación. La negativa impidió a Say publicar una segunda edición del Tratado, y fue despedido del Tribunado en 1.804 después de pasar cuatro años al frente de la Sección Financiera.4 Las medidas adoptadas por Bonaparte le prohíben cualquier actividad como periodista, así que se convirtió en empresario dedicado a la producción de tejido de algodón. Comienza por aprender el manejo de los telares que había expuestos en el Conservatorio de Artes y Oficios. El sector se encuentra entonces en sus inicios.

IDEAS ECONÓMICAS

Say retoma muchas de las ideas de sus predecesores franceses y de Adam Smith, sistematizándolas en este magistral tratado, que incluye numerosas contribuciones originales, expresadas con una gran claridad de estilo. Algunos economistas de la escuela clásica inglesa, en particular McCulloch, seguidor de David Ricardo, consideraron que Say era meramente un divulgador y sistematizador de La Riqueza de las Naciones, pero se puede defender que las aportaciones que hizo fueron mucho más allá.

La célebre Ley de los Mercados (loi des débouchés), que formuló como que: «los productos, en última instancia se intercambian por otros productos» (Catéchisme d’économie politique) es su contribución más famosa. Bautizada posteriormente como Ley de Say, constituye un elemento central de la economía clásica (al ser aceptada por Ricardo y Mill como una de las contribuciones más significativas al pensamiento económico). Su esencia es que, antes de poder demandar bienes hay que haber producido otros bienes para intercambiarlos por los bienes deseados (lo que implica una relación causa-efecto de la oferta hacia la demanda), y su corolario es que no pueden existir períodos prolongados de sobreproducción y subconsumo si el mercado no sufre interferencias. Las contracciones de la actividad productiva se deberán entonces, o bien a perturbaciones como las malas cosechas o las guerras, o a medidas de los gobiernos que influyan negativamente en la actividad económica, como subidas en los aranceles. Thomas Malthus y Sismondi, luego reivindicados por Keynes, rechazaron la ley argumentando la posibilidad de atesoramiento, que podría conducir al subconsumo. Say y otros clásicos respondieron aseverando que el atesoramiento era un fenómeno de importancia marginal.

Contrariamente a Smith y a los economistas clásicos ingleses como David Ricardo, Say se oponía firmemente a la teoría del valor trabajo (que consideraba, sucintamente, que la forma objetiva de medir el valor era mediante horas de trabajo), considerando que el fundamento del valor está en la utilidad que los distintos bienes reporten a las personas. Esta utilidad puede variar en función de la persona, del tiempo y del lugar. La concepción de Say es, por lo tanto, que el valor es subjetivo, lo que influye en otros economistas continentales, y, en Inglaterra después de su muerte, en Jevons y el nacimiento del marginalismo.

Otro aspecto importante en el que difiere de la escuela inglesa es en la crítica a las teorías ricardianas de la distribución de la renta, que tienen un sesgo marcadamente pesimista, con predicciones de un estado estacionario de estancamiento. Say, además de tomar una postura mucho más optimista, considera que estas teorías no tienen carácter científico, y que su rigor lógico se ve contrapesado por su dependencia de una cadena de supuestos poco realistas o muy discutibles (como el valor trabajo), así como porque la evidencia empírica no jugaba a su favor. Esta discrepancia profunda con Ricardo se debe también a una concepción del método de la ciencia económica, en la que los razonamientos deductivos han de vigilar su dependencia de los supuestos, tratando de no alejarse en exceso de la realidad, y no abusar de los ejemplos numéricos o algebraicos para no perder claridad.

Entre otros trazos distintivos del pensamiento de Say que gozan de actualidad está su énfasis en la importancia del empresario, que realiza una labor distinta de la del propietario del capital, así como en la importancia que otorga a los derechos de propiedad para el crecimiento.