“Algunas cooperativas deben fusionarse, según el Gobierno”

“Algunas cooperativas deben fusionarse, según el Gobierno”

El principal riesgo se da en la calidad de la cartera

Existe una diferencia entre fusión y absorción que contiene aspectos financieros y legales. Para el caso de la absorción, una marca permanece y la otra desaparece. Los activos, pasivos y patrimonio de la entidad absorbida pasan al balance  de la entidad que absorbe, así lo establece el código de comercio (Art. 405-412). La absorción, en cambio, se puede presentar de manera voluntaria (ejemplo: salida de capitales) o en mecanismo forzoso (quiebra o intervención del ente regulador – ASFI). Un dato histórico en América Latina, y por supuesto en Bolivia, se vincula con el fenómeno  de Capitales golondrinas en alusión a aquellos flujos que llegaron a periodos cortos, aprovechando altas tasas de rentabilidad, para luego salir volando en analogía con las golondrinas  o inclusive con expectativas políticas y económicas (Chile, 2014 con Itaú Unibanco y Corpbanco; Venezuela, Costa Rica y Bolivia (2006), Argentina con BBVA y la banca pública Argentina (1999). En nuestro país, se concibió la fusión del Banco Mercantil y el Banco Santa Cruz (capitales con orígenes del Banco Santander), donde el primer banco compró el 96% del paquete accionario del Banco Santa Cruz cambiando de denominación a Banco Mercantil Santa Cruz S.A., rescatándose los nombres de ambas entidades por su importante posicionamiento. Un ejemplo más reciente, por concepto de mala administración (intervención), es la Mutual La Paz absorbida por el BMSC (junio, 2016). El principal riesgo de una fusión se centra en la calidad de la cartera de créditos, el activo más importante de una entidad.

Róger A. Banegas

Director del Instituto de Investigación Económicas y Sociales