EL SENTIR DE MILES DE PRODUCTORES (*)

EL SENTIR DE MILES DE PRODUCTORES (*)

La sequía y el ataque de plagas al sector agrícola detonaron la alerta en Santa Cruz llevándome a escribir una columna con relación a aquel sufrimiento. Entonces recibí una carta que me desgarró el alma, la que por su importancia para las autoridades reproduzco casi in extenso al expresar un sentimiento generalizado:

“No solo sufren los agricultores, también sufren los ganaderos y avicultores, pues al igual que ellos hemos sembrado forraje en la época del verano, pero las lluvias no fueron suficientes, por lo que estamos sin pastos, sin forraje, sin comida. Nosotros también utilizamos para complementar la alimentación de nuestros animales maíz, cascarilla de soja, girasol que se rechaza en la industria aceitera, chía, etc. Esto hace que nuestro costo suba pero a la hora de vender nuestros animales el hecho de alimentarlos bien e invertir en genética no se aprecia ni valora pues el precio es igual al de aquel animal que no tiene inversión alguna en genética o suplementación en su alimentación. El precio del ganado está por los suelos pero el precio de las vacunas, medicamentos, suplementos alimenticios, sal, el transporte para llevar nuestros animales no solo que no bajó, sino que más bien, subió.

Estamos de Herodes a Pilatos, buscando pastos, comprando rollos, algunos sectores sin agua en condiciones terribles, y el precio no ayuda, es más, nos está matando. Pero en los friales, mercados, supermercados, los precios siguen altos. Creo que el maltrato es en general -a quien trabaja y produce, sea agricultor, ganadero, maderero, industrial, cañero, empresario, etc.- pues todos ellos apuestan por su país, creen en él, pero estamos huérfanos…
Nadie aprecia el sacrificio, nuestro positivismo, la entrega diaria que hacemos, al no contar con políticas de protección, de prevención, de exportación, de seguridad jurídica (seguimos con avasallamientos), al no disponer de centros de investigación…nuestras escuelas pecuarias de INFOCAL y otros no tienen el apoyo de las autoridades para importar e implementar nuevas técnicas que nos hagan más productivos. El contrabando es otro problema, ¡quien lo controla!

Creo que las personas que invierten en Bolivia de manera seria están sufriendo, con esto no quiero que se entienda que resto la importancia que tienen los agricultores, sin embargo debemos hacer entender a las autoridades que las políticas aplicadas hasta la fecha no son las mejores y que se está equivocando el soslayar la importancia de todos los sectores productivos”.

(*) Gary Antonio Rodríguez Álvarez es Economista y Magíster en Comercio Internacional

¡¡¡ALIMENTOS “TRIPLE B”!!!

¡¡¡ALIMENTOS “TRIPLE B”!!!

¿Qué quiere la gente, a la hora de elegir alimentos para su familia?

¡¡¡ALIMENTOS “TRIPLE B”!!! (*)

Una investigación independiente realizada en el eje troncal del país arrojó inesperadas respuestas de los 600 hombres y mujeres mayores de 18 años encuestados por la prestigiosa empresa EQUIPOS MORI -por encargo de la revista Negocios Press, en agosto pasado- respecto a los alimentos transgénicos.

Sorprendió, p.ej., que un 53% aceptara que consumía alimentos transgénicos (sin haberse enfermado o que le haya salido cola o cuernos por ello) en línea con lo dicho por el Director Nacional del SENASAG, Ing.Mauricio Ordoñez Castillo, que “la mitad de todo lo que consumimos en Bolivia es transgénico, tal es el caso del pollo o cerdo de granja que son alimentados con maíz y soya transgénica” (El Deber, 16.8.2016).

Otro dato impactante fue que, pese a que gran cantidad de la población sufre de diabetes, un 58% ignora que la insulina es producto de la biotecnología.

O, que un 68% no sabe que cientos de estudios científicos y personajes notables respaldan los cultivos genéticamente modificados -como los 118 Premios Nobel que le jalaron las orejas a Greenpeace por oponerse al arroz transgénico que podría evitar la ceguera o muerte de cientos de miles de niños, cada año, por falta de vitamina A- mostrando la necesidad de hacer luz en las tenebrosas campañas de organizaciones y personas con fuertes intereses creados, pese a lo cual -gracias a Dios- un 60% no mostró un desafecto contra los transgénicos.

Ahora, lo extraordinario de la “Encuesta a la Sociedad Civil sobre Alimentos Transgénicos – Bolivia 2016” de EQUIPOS MORI, fue descubrir que la gente, cuando entiende de qué se le habla, apuesta bien, y fuerte: un 57% dijo estar “muy de acuerdo” o “de acuerdo” que haya cultivos genéticamente modificados en el país, siempre que se demuestre científicamente que son amigables con la Madre Tierra, el Medio Ambiente y la Naturaleza. Un 62% apoya que se produzca en Bolivia maíz genéticamente modificado resistente a la sequía y al gusano cogollero para que los agricultores no sufran pérdidas y no tener que importarlo.

Y, lo mejor: 7 de cada 10 apoyan la agrobiotecnología en todas sus acepciones para producir más y mejores alimentos, si hay respaldo científico. Sabia decisión: la ciencia ha demostrado que los cultivos genéticamente modificados son sanos, amigables con la naturaleza y de beneficio para el agricultor, lo que calza con otro hallazgo de la encuesta: la “Triple B”. A la hora de comprar, la gente quiere alimentos: Buenos, Baratos y Bolivianos. ¡Justo lo que la biotecnología ofrece!

(*) Gary Antonio Rodríguez Álvarez es Economista y Magíster en Comercio Internacional

A propósito del segundo aguinaldo “Más vale Pájaro en Mano…” (*)

A propósito del segundo aguinaldo “Más vale Pájaro en Mano…” (*)

Siendo que una fuente oficial dijo que había un 50% de probabilidad de que el segundo aguinaldo se pague este año y otro 50% de que no, decidí que si me volvían a preguntar sobre tan intrincado tema, mi sincera respuesta sería: “Puede que sí, puede que no, pero lo más seguro es que ¡quién sabe!”. Solo Dios sabe si la expansión del PIB entre julio del 2015 y junio del 2016 superó el 4,5% ó no.

Sin embargo, de tener que pagarse una vez más obligadamente este beneficio denominado “esfuerzo por Bolivia”, podría darse la triste paradoja de que algo ideado como un beneficio -al calor del auge y los precios altos de los que disfrutó Bolivia por una década- termine afectando negativamente al propio trabajador y a su familia.

Que el país no está en crisis, no está en discusión, pero no es exagerado decir que aunque haya rubros que siguen creciendo -principalmente del sector terciario- hay “sectores en crisis” que aseveran estar pasándola mal, como el agrícola, pecuario, textil, maderero, agroindustrial y hasta el de la construcción, sin descartar que una gran cantidad de micro, pequeñas y medianas unidades productivas y comerciales podrían desestabilizarse dado que no solo el mercado externo sino también el interno, se está resintiendo.

Cuando lo lógico hubiera sido que tal beneficio se pagara empresa por empresa en una suerte de bono extraordinario -siempre y cuando se registre también una expansión extraordinaria de su giro- el pago obligado en los sectores referidos deberá ser afrontado nuevamente a costa de utilidades, el sacrificio de la reinversión, con desinversión, deudas y -a la postre- recortes de personal.

Y es que, un buen deseo nunca será suficiente: ¿Cómo podría pagar, por ejemplo, un productor agropecuario, que no solo perdió su cosecha -al no permitírsele usar semillas genéticamente mejoradas resistentes a la sequía y el ataque de insectos, ocasionándole pérdidas económicas- si estando endeudado y en mora además, no tiene la posibilidad de tomar otro crédito para producir y generar ingresos? Desde la distancia no se ve esta cruda verdad…¡hay que estar en su pellejo, para poder entenderlo!

La historia ha mostrado que cuando las políticas públicas no condicen con la realidad, provocan perniciosos efectos sobre las empresas y los propios trabajadores, y una prueba cercana de ello es lo que pasa hoy mismo en países como Argentina, Brasil y Venezuela.

¿Segundo aguinaldo hoy, versus desempleo mañana? “Más vale pájaro en mano que cien volando”, dice el refrán…

(*) Gary Antonio Rodríguez Álvarez es Economista y Magíster en Comercio Internacional

¿Por qué cayó Dilma Rousseff?

¿Por qué cayó Dilma Rousseff?

Dilma Rousseff -ex guerrillera marxista- luego de ser apresada, ingresó a la Universidad obteniendo una Licenciatura en Economía; participó de la política al recuperarse la democracia en Brasil, alcanzando notoriedad en el Partido de los Trabajadores prohijada por Lula Da Silva, llegando a ser su Ministra de Minas y Energía -primero- y su Jefa de Gabinete, después, llegando a ser la primer Presidente mujer de la República Federativa del Brasil el 2011. Pero, no pudo acabar su segundo mandado al haber sido suspendida en mayo con un proceso de impeachment (acusación) para ser depuesta el 31 de agosto de 2016 por el Senado.

Aunque los escándalos de corrupción denunciados afectaron a la Primera Mandataria, hay quienes sostienen que lo que verdaderamente la llevó a su destitución fue el descontento en las calles por el descalabro económico, siendo que cuando las cosas van bien muchos se hacen de la “vista gorda”, no así cuando la economía flaquea.

En los años dorados del auge económico que disfrutó Lula Da Silva -y luego a su delfín Rousseff- Brasil se catapultó no solo como una de las promisorias economías emergentes del Grupo BRICS sino que llegó a ser la sexta potencia económica, que hoy no es más.

Las agresivas políticas sociales -para muchos, populistas- en contra de la pobreza extrema, solo pudieron ser sustentadas con los extraordinarios ingresos que le reportó al Brasil los precios altos para las materias primas que exportaba.

Pero como todo lo que sube inexorablemente baja, al segundo mandato de Rousseff le tocó enfrentar el fin del macro-ciclo de precios altos para las materias primas que llevara a la popularidad a su mentor, con lo que Brasil acabó en recesión el pasado año, dándose por descontado que en la gestión 2016 terminará aún peor, quedando demostrado una vez más que cuando las buenas intenciones de la política social no son acompañadas por buenas decisiones en materia económica, los sueños de tener un mejor país pueden ser fugaces y convertirse en una pesadilla.

El cierre de más de 100.000 unidades económicas y la pérdida de más de 2 millones de empleos en Brasil desde el 2015, un proceso inflacionario en curso y un fuerte desbalance en sus cuentas fiscales, dan cuenta del fin de un período de 13 años durante el cual los representantes del Partido de los Trabajadores -Lula y Dilma- lograron que 30 millones de brasileros salgan de la pobreza extrema pero que hoy, por el bajón económico, se enfrentan a la posibilidad de poder retornar a tal estado.

(*) Gary Antonio Rodríguez Álvarez es Economista y Magíster en Comercio Internacional